En el
desarrollo del TPM se identifican tres etapas
fundamentales:TPM como un sistema de mejora continua (Kaizen)
de gestión de equipos, TPM como un sistema de dirección
de las operaciones y TPM como un sistema de dirección de
la productividad de toda la organización. Estas tres
etapas son naturales y se van dando en forma progresiva
en una empresa.
TPM
como un conjunto de herramientas Kaizen
Una
organización cuando inicia las actividades TPM, lo hace
con el propósito de mejorar el rendimiento de sus
instalaciones, mejorar el OEE y obtener la máxima
productividad de los procesos productivos. Este primer
enfoque exige que la organización identifique las
pérdidas existentes en los equipos y se formulen
acciones para eliminar los despilfarros en forma
sistemática aplicando instrumentos Kaizen. Para la
práctica de estas técnicas, es necesario mejorar las
competencias y conocimiento que tiene el personal sobre
los procesos, contar con un excelente sistema de
información sobre el comportamiento de los equipos y una
forma de dirigir que involucre al personal operativo en
la mejora de las instalaciones. En esta primera etapa del desarrollo del TPM
busca mejorar las funciones de trabajo más operativas o
individuales y para esto se pueden aplicar los ocho pilares TPM sugeridos por el Instituto Japonés de Mantenimiento de Planta.
TPM como
un sistema que busca la perfección en las operaciones
productivas
En esta
segunda etapa de evolución, el TPM se asume como un
sistema de gestión de las operaciones del negocio, con
el propósito de lograr la perfección de estas. Los
principios más profundos nacidos dentro de la práctica
del TPM como el proceso de aprendizaje continuo, alta
responsabilidad individual, capacidad de observación,
comunicación visual, etc. son aplicados a la mejora de
las operaciones transversales de la compañía. Los
pilares fundamentales TPM se aplican para acompañar otro
tipo de estrategias de mejora creadas para eliminar
pérdidas existentes las fronteras de los procesos
horizontales de la empresa. El sistema de dirección
evoluciona hacia la mejora de la gestión de los procesos
transversales de la compañía. Observamos en numerosas
corporaciones internacionales que estas emplean nombres diferentes o
interpretaciones distintas del término TPM (Total Productive Maintenance) para identificar este enfoque global de
las acciones de mejora de las operaciones.
Algunas compañías lo denominan TPM como Total Productive
Manufacturing, Total Perfection Manufacturing, Toyota
Production System, Kawasaki Production System, Bosch
Production System, Lean Manufacturing, etc. En estas
compañías el concepto TPM (Total Productive
Maintenance) se asimila a las acciones específicas
que se realizan para mejor la productividad y
rendimiento de los equipos. Cualquiera que sea el nombre
que la compañía utilice para definir el proceso de
mejora de la productividad de sus operaciones, se nutre
y se beneficia de los
comportamientos y mejoras organizacionales que el TPM (Total Productive Maintenance)
ayuda a crear.
TPM
como un sistema de dirección de la productividad de toda
la organización
Este es el
enfoque más global que el proceso de mejora implícito
dentro de TPM que puede asumir una corporación. El
propósito del TPM como dirección de la productividad
total, consiste en aplicar todos los principios de mejora
desarrollados inicialmente para resolver problemas de
tipo operativo, a un nivel global de la organización,
con una visión estratégica y con impacto en toda la
organización.
Este
sistema global de mejora de la productividad de una
organización, es menos aplicado en organizaciones
internacionales en comparación a la aplicación que
se hace de las dos fases iniciales, salvo en las
corporaciones japonesas que han logrado gracias a la
aplicación durante décadas del proceso de mejora
continua, crear una cultura y sistemas de trabajo
muy eficaces y orientados a la productividad de todo
el negocio. En este nivel de desarrollo se busca que
el punto de partida de la mejora de la productividad
sea la estrategia de empresa, el establecimiento de
las metas organizacionales, desarrollo de
estructura, despliegue de recursos y las métricas
para la gestión global (KPI Key Perfomance
Indicators). El experto japonés Masao Akiba de la
Tokyo Science University, creó el concepto de TP
Management o dirección de la productividad total.
Este es posiblemente la visión más global hasta
donde puede llegar una organización con acciones
TPM. El concepto TP Management o "Dirección de la
Productividad Total" pretende aprovechar los
conceptos de mejora de productividad operativa y
llevándolos al sistema de conducción del negocio en
forma total.
Conclusión
De la
anterior exposición concluyo que el TPM tendrá vida
propia durante un largo tiempo en las
organizaciones, ya que son casi inagotables sus
posibilidades de desarrollo. Las fases analizadas
implican grandes cambios en los modelos de
dirección, estilo, liderazgo y formas de conducir
personas en una organización. El TPM no crece desde
el punto de vista técnico. Este se transforma a
partir de un sistema de mantenimiento en un modelo
de management de una empresa, tomando principios de
dirección, cambio de cultura y transformación de
empresa, como su energía para evolucionar.
Es muy
claro que una empresa que inicia actividades TPM
debe hacerlo por la fase más técnica, ya que es allí
donde se van forjando los nuevos comportamientos de
las personas, hábitos y creencias de la dirección
para que pueda asumir nuevos alcances del TPM. En mi
opinión, no creo que una compañía que se aproxima
por primera vez al TPM, deba desarrollar desde un
principio un proceso de transformación hacia la
productividad total, como un proceso global como el
discutido en la fase tres. A esta fase se llega
creando masa crítica en cada proceso productivo,
desarrollando experiencias de transformación en
múltiples procesos, tanto operativos como directivos
y durante un largo tiempo, para alcanzar un modelo
de productividad total. La productividad total se
debe asumir como un proceso de aprendizaje
organizacional (Learning organization) que exige
asimilar continuamente nuevas formas de trabajo y
una actuación directiva renovadora y de cambio. Lo que si
es útil al conocer y reflexionar sobre las etapas
avanzadas del TPM, es reconocer que es la dirección
superior debe estar preparada para conducir este
tipo de procesos y que no es posible delegarlo en
niveles inferiores o como una rutina más de
mantenimiento de la compañía.
Barcelona - España. Enero 1 de 2006
Por: Humberto Alvarez Laverde. Director de Advanced Productive
Solutions, S.L. y del portal ceroaverias.com
01-01-2006
EVOLUCIÓN DEL TPM: DE HERRAMIENTAS
KAIZEN A UN MODELO DE DIRECCIÓN