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Portal TPM

 

No. 27.  2003-05-10

Estrategia dual del TPM Un proyecto humano con alto contenido técnico

El TPM es un “sistema eficaz para dirigir la productividad de todas las actividades de una organización”. Bajo esta concepción, hemos considerado que es necesario actuar en dos dimensiones diferentes, pero complementarias y sinérgicas, para poder lograr los objetivos y metas esperadas.

La primera, es una estrategia para la mejora de los sistemas productivos, a través del proceso de eliminación y prevención de las pérdidas; y la segunda, es la estrategia de mejorar las competencias de los individuos que integran la organización para el logro de metas de alto nivel.

El TPM le permite a una empresa mejorar tanto sus recursos tangibles, como intangibles. Los recursos tangibles como equipos y procesos técnicos, son mejorados con la contribución de las personas que aportan conocimientos, experiencia incremental, iniciativa y deseos de superación, esto es, mejorando las personas.

El TPM debe ser implantado en una organización actuando sobre estas dos variables. Para implantar TPM se requieren acciones orientadas a la mejora técnica de los recursos, por ejemplo, eliminar deterioro acumulado, mejorar la fiabilidad de los sistemas y prevenir problemas de pérdida de productividad. Pero estas mejoras no son posibles si no se cuenta con una estrategia paralela que estimule el crecimiento de las personas. El TPM no puede ser visto como un proceso técnico exclusivamente. Aunque en su nombre lleve el término “mantenimiento”, este tiene que ver no solamente con los procesos de conservación de los equipos; debe ser asumido como “mantenimiento de la productividad de una organización”. El TPM es un proceso donde todos los integrantes de la organización (total), participan en la búsqueda de la perfección en todas las actividades de la empresa (productive),

Actuando sobre los recursos tangibles.

El TPM ofrece metodología efectiva para eliminar los problemas asociados a las pérdidas de disponibilidad de los equipos, nivel de rendimiento y calidad de los productos. Para esto, el TPM posee varios procesos fundamentales o pilares, que permiten realizar mejoras y resolver problemas muy concretos. El TPM no es un nuevo método de mantenimiento. Es un sistema que optimiza el funcionamiento de los procesos con la contribución de todos los integrantes de la empresa. Por ejemplo, el sistema de mantenimiento planificado se puede mejorar siguiendo los seis pasos recomendados por el JIPM. En los dos primeros pasos, el JIPM recomienda eliminar todo tipo de deterioro del equipo, empleando la historia de los equipos, antes de rediseñar el modelo de mantenimiento planificado.

Numerosas empresas realizan mantenimiento preventivo, sin embargo, los equipos tienen un alto deterioro acumulado. Cualquier tipo de mantenimiento preventivo que se realice en esta situación, en insuficiente y hasta se llega a perder el dinero en su realización. Antes de implantar un preventivo, el equipo debe ser predecible, esto es, esté libre de defectos crónicos. La estadística disponible y acciones de mejora conocidas como “Daily Management Maintenance” serán muy útiles para eliminar estos defectos crónicos.

Otra acción fundamental del TPM para mejorar los recursos físicos es la puesta en marcha del mantenimiento autónomo. Este proceso contribuye a la mejora de los equipos, ya que se logran controlar, prevenir y eliminar las causas de deterioro acelerado de las instalaciones. La mejora de la fiabilidad de los equipos depende en gran medida de la conservación de las condiciones nominales del equipo; su operación y mantenimiento de las condiciones de limpieza, lubricación y ajuste.

Además, el TPM ofrece instrumentos técnicos poderosos que facilitan el estudio, análisis y mejora de equipos. El proceso TPM conocido como Kobetsu Kaizen o Mejoras Enfocadas, sugiere la utilización de métodos como el Why & Why, método PM, análisis de causa raíz y otras técnicas, para identificar las causas profundas de un problema y para formular un plan de mejora.

Además de estos procesos fundamentales, el TPM se apoya en otro tipo de acciones para eliminar otro tipo de causas que deterioran la productividad total de los procesos. La necesidad de mejora la calidad de los productos interviniendo y controlando aquellos equipos que más inciden en las variables de calidad del producto. Las acciones de mejora de habilidades y prevención de riesgos de accidentes que afectan tanto al individuo, como la productividad de la fábrica, son temas concretos de mejora asumidos por el TPM. La mejora de la tecnología de equipos, mejora de la tecnología de mantenimiento y de la gestión de esta función, son los temas concretos que asume el TPM. Sin embargo, estas mejoras no se pueden lograr si la compañía no se transforma.

Actuando sobre los recursos intangibles

Los recursos intangible que se ven afectados positivamente por el TPM son: 1) los conocimientos que poseen las personas que trabajan en la empresa y 2) comportamientos de los individuos para el logro de los mayores niveles de la productividad.

El desarrollo del TPM se apoya estos dos recursos intangibles de una organización. El crecimiento de las personas es fundamental para el logro de las metas TPM. Este desarrollo se materializa cuando los trabajadores adquieren mayor conocimiento y experiencia para aportar ideas que mejoren los procesos. El “recurso conocimiento” que posee la empresa se incrementa y se pone al servicio de la mejora de la productividad. La segunda estrategia del TPM consiste en actuar sobre el “saber” de la empresa y su utilización en la creación de capacidades competitivas, fundamentadas en la acumulación de conocimiento pero aplicado. La aplicación concreta depende de la empresa y de sus objetivos estratégicos. Por ejemplo, en Toyota, el conocimiento acumulado se ha orientado hacia la mejora de la productividad general del negocio.

Un segundo recurso intangible sobre el que actúa el TPM es sobre las competencias de los individuos para el logro de objetivos superiores. Las competencias se han definido como “conjunto de comportamientos observables que están causalmente relacionados con un desempeño excelente”. El TPM contribuye a mejorar los comportamientos que una organización requiere para lograr los mejores resultados empresariales. Nuevos comportamientos de aprendizaje, autoformación, acciones de conversación, observación (ir al Gemba), iniciativa, orden, decisión, sentido de ahorro, pueden ser los comportamientos observables y que constituyen las competencias fundamentales del TPM.

Estas competencias no se logra crear con charlas, reuniones o programas de formación. Es necesario actuar sobre las cuatro variables de la organización como lo comentamos en otro artículo. (No. 23). Estructura del proceso TPM, sistemas de dirección utilizados, políticas de R.H. y cultura de la empresa. 

Conclusión

Para que el TPM realmente sea efectivo, perdurable en el tiempo y no sea un programa más de la empresa asignado a un responsable TPM; debe ser considerado como una estrategia de intervención de la organización. Esta intervención se realiza desde dos vectores: el técnico y el humano. Un proceso TPM asumido como un programa para reducir o eliminar la función de mantenimiento (varias empresas en España lo han asumido de esta forma), no tiene sentido y los beneficios de la mejora de la productividad nunca llegarán. Por el contrario, la moral en el trabajo decae, los trabajadores verán al TPM como un programa orientado a que el operario haga las labores de mantenimiento (Todo Por lo Mismo- como comentan en una cierta fábrica).

Para comentarios al autor: halvarez@ceroaverias.com

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