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En numerosas empresas industriales en Japón
existe una forma de trabajo que hace parte
de las actividades TPM y que es conocida
como "Los minutos
TPM". Se trata de sesiones cortas de
conversaciones
estructuradas sobre temas concretos y que se
analizan cada día para estudiar problemas,
compartir experiencias, valorar resultados o
entrenamiento. En la práctica de
mantenimiento autónomo estas reuniones se
realizan con el propósito de analizar los
problemas identificados en el equipo o sitio
de trabajo. En estas reuniones cortas se
revisan las tarjetas adheridas al equipo y
que indican algún problema, se buscan
soluciones y se adquieren compromisos de
implantar acciones correctivas.
Los minutos
TPM en la empresa National Panasonic se
realizan todos los días y su duración máxima
es de cinco minutos. Esto requiere una
planificación exacta sobre la forma como se
utiliza el tiempo y se distribuyen los temas
por día de la semana. De lo contrario, sería
imposible lograr resultados concretos en
estas reuniones cortas. Por ejemplo, el día
lunes destinan los cinco minutos de la
reunión para informar sobre la preparación
de nuevas lecciones de un punto (OPL); el
martes se analizan las cifras sobre los
avances de las mejoras o temas de estudio;
el miércoles se invita a un técnico de
mantenimiento para explicar el
funcionamiento de un dispositivo mecánico
que no es conocido por todos, etc.
Cada reunión
se registra en una tabla o un formato que
hace parte del sistema de gestión TPM o de
gestión humana. Las reuniones durante las
fases de introducción del TPM son asumidas
por la supervisión. Cuando progresa el TPM y
se masifican las actividades, es
prácticamente imposible que el supervisor o
encargado esté presente en todas las
reuniones; es el momento de transferir o
delegar la responsabilidad de estas pequeñas
reuniones a los operarios. En algunas
fábricas de la multinacional Procter &
Gamble, se asigna a un operario el liderazgo
de cada uno de los temas que se estudian en
estas reuniones. Por ejemplo, el señor
operario Luis asume la responsabilidad de
coordinar las reuniones cortas que se
realizan sobre lecciones de un punto todos
los lunes; la operaria Roció se encarga de
presentar los días martes los resultados de
las auditorias del paso uno de mantenimiento
autónomo; el miércoles el operario Guillermo
está encargado de analizar los temas de
seguridad, etc.
Es posible que
en otras compañías no japonesas sea
imposible trabajar en cinco minutos
determinados temas, debido a los
comportamientos humanos, cultura y
disciplina. Sin embargo, es muy frecuente en
las compañías que están implantando TPM
recurrir a los conocidos "cambios de turno"
como momentos especiales para realizar
acciones de conversación y compartir
experiencias. La figura del cambio de turno
se puede mejorar, ya que si se prepara
cierta información en un tablón de gestión
visual, se podrá aprovechar mejor el tiempo
cuando se encuentran los integrantes de dos
turnos consecutivos. Es necesario rescatar y
crear una nueva forma de trabajo en esos
momentos valiosos que son los cambios de
turno. Se debe evitar que los trabajadores
con pocas palabras le indiquen a su
compañero la evolución del proceso durante
su turno y se marchen rápidamente a fichar
la tarjeta. Si se prepara una breve reunión
con instrumentos o documentos concretos se
podrá obtener beneficios de esta clase de
intercambios.
Otras empresas
han destinado estos minutos TPM únicamente
para repasar o estudiar las lecciones de un
punto (OPL), controlar el proceso de
autoaprendizaje y responder las preguntas
que se han formulado a través de otro
instrumento TPM como es la lista de
preguntas y respuestas. Estas reuniones son
controladas con informes de reuniones de
capacitación y el departamento de gestión
humana o capacitación desarrolla un índice
para medir la formación realizada por este
medio.
Creemos que
cada compañía debe adaptar esta idea a las
condiciones de trabajo y cultura de la
empresa. El objetivo debe ser el de crear un
mecanismo de conversación permanente, donde
el diálogo sea un instrumento de trabajo,
pero para evitar caer en la trampa de
conversaciones improductivas y que no se
transformen en resultados concretos, es
necesario utilizar los sistemas de gestión
visual como tablones donde se puedan
escribir en "caliente o tiempo real"
los compromisos y retos que cada trabajador
asume.
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