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  No. 42.  2004-07-09  
 

Cómo destruir su programa 5S y no fracasar en el intento

Por: Humberto Álvarez Laverde.

Son numerosas las preguntas y opiniones que recibimos en la redacción de ceroaverias.com sobre las dificultades que encuentran los directivos de empresa durante el desarrollo de la Estrategia 5S en sus organizaciones. En esta oportunidad analizaré algunas de las experiencias que nuestros visitantes nos han comentado, y que presentan una amplia variedad de causas que afectan el funcionamiento del programa. La pérdida de eficacia del programa 5S se manifiesta por la falta de sostenimiento, baja participación de los supervisores, resultados deficientes en la mejora de la productividad y poca conciencia de los operarios para identificar productos con problemas de calidad.

“Inicié el programa en toda la fábrica y después de la campaña de limpieza inicial, todo regresó a la situación de partida en poco tiempo”

Los responsables de fábrica pretenden implantar las 5S en forma masiva en todas las áreas de la fábrica, sin un plan detallado y sin tener en cuenta la forma como van a intervenir la organización para lograr cambios significativos en la cultura de la empresa. El reconocido consejo "primero aprender con algunas áreas piloto, probar las metodologías y desarrollar un plan maestro, y luego desplegar plenamente el programa en la empresa" no es tiene en cuenta en numerosos casos. Queremos “ir a velocidad” manifiesta un ingeniero de producción de una reconocida empresa. "Debemos lograr cubrir toda la fábrica en corto tiempo". Pero no conocen como funciona la metodología operativa y mucho menos, no conocen el sistema de gestión utilizado para liderar la Estrategia 5S.

Otra causa del mal funcionamiento de las 5S es que las 5S se consideran como un programa técnico, en el que se diseñan métodos de limpieza y se da la orden para su aplicación en cada sitio de trabajo. Las 5S es un proceso de desarrollo de personas, crecimiento del individuo y transformación de la cultura de la empresa. El proceso de implantar las 5S sigue un modelo de desarrollo organizacional expuesto por primera vez por Amitai Etzioni, un sociólogo de la Universidad de Columbia, donde el proceso de cambio sigue las siguientes etapas:

  • Educación y campaña de divulgación del programa
  • Desarrollo de compromiso
  • Productividad de la campaña
  • Disminución del interés

La primera causa del fracaso en la implantación de las 5S está en la estrategia diseñada para la promoción y educación del personal de la empresa. Son numerosos los programas puestos en marcha sin contar con una visión y objetivos de mejora que se deben alcanzar. Al no contar con una idea clara de la visión del programa 5S y el impacto en la mejora en las personas y en el negocio, los empleados invitados a participar, observan las 5S como un trabajo adicional que deben realizar para una campaña diseñada, en lugar de una parte importante de su actividad cotidiana. El fallo más habitual en este proceso consiste en la falta de participación de los supervisores y encargados en los trabajos de formulación de objetivos y metas, como de la planificación de las actividades de implantación. Este grupo humano no se logra involucrar plenamente en el proyecto de implantación y la verdad, estas personas son los máximos responsables de la ejecución del programa. Detrás de la Estrategia 5S existe un modelo de liderazgo y motivación definido por los expertos en desarrollo organizacional (Murray, McClelland, Atkinson y Lawler) con el nombre de "equipos de trabajo autoliderados". Lo importante en la implantación de las 5S es considerar la necesidad de lograr un nuevo liderazgo centrado en cada uno de los integrantes del equipo operativo, más que prácticas de limpieza y ordenamiento. Si no existe en forma paralela un trabajo de creación de una cultura de apoderamiento del personal, difícilmente un programa 5S será perdurable en el tiempo.

La estrategia de formación y educación no es la adecuada. Es muy frecuente que a los operarios se les lleve a un aula de formación, donde los jefes y/o el consultor de turno, realizan una charla sobre los principios de las 5S, empleando para esto gráficos y figuras en PowerPoint, presentaciones con palabras complejas (Seiri-seiton, etc) , con caricaturas que distraen su atención. Se espera que al salir de la reunión, los operarios estén comprometidos con un programa que les suena a “chino”. La estrategia recomendada por veteranos directivos de empresas japonesas, sugiere que la mejor forma de educación para la aplicación de las 5S y los procesos TPM es a través de acciones formativas de auto-desarrollo. Siguiendo un modelo de educación similar al empleado en programas de formación a distancia, se prepara un material pedagógico que se entrega para una lectura previa. La práctica permanente en el trabajo cotidiano de los conceptos adquiridos en “pequeñas cantidades” es el mejor método de formación (aprender haciendo). Para el desarrollo de estos programas de formación, se emplean la técnica de formación conocida como “One Point Lessons” o Lecciones de Un Punto. La formación debe desarrollar capacidades, esto es, habilidad para hacer el trabajo, y la destreza para aplicar correcta y reflexivamente conocimientos y experiencia a toda clase de sucesos durante un extenso período. La formación en 5S implica aplicar los siguientes pasos, los cuales frecuentemente se infringen:

  • Aprendizaje. Se suministran conceptos teóricos y se realizan algunas prácticas para desarrollar la habilidad de observación
  • Se fortalece la teoría y se desarrolla la habilidad para el manejo de estándares y gestión de información en forma visual.
  • Se logra la maestría en la práctica de las 5S y se refuerzan conceptos de auto-control.
  • Se logra la habilidad teórica - práctica y el trabajador está preparado para enseñarle a otros compañeros.

La formación debe organizarse para satisfacer todas estas necesidades. Demasiada formación en aula no es eficaz, sea por exceso de contenido o por falta de oportunidad en su práctica. No pretenda en pocas sesiones de aula, con aburridas presentaciones empleando figuras de computador, lograr enseñar la práctica de las 5S. Esto se realiza en el sitio de trabajo y cada día. A esta clase de formación se le conoce como “formación just in time”, formación en cantidades justas y en el momento oportuno.

“Mi programa de 5S se transformó en sesiones para adherir tarjetas rojas que se convertían posteriormente en órdenes de trabajo para mantenimiento”

Un directivo me consultaba sobre este problema. Para conocer un poco más de la situación, le solicité que me informara sobre el estilo de realizar el seguimiento y gestión del programa 5S. Este directivo realizaba sesiones de trabajo de 5S cada tres semanas con una duración de dos horas y media. En esta sesión se discutía en grupo las numerosas tarjetas rojas que los operarios habían adherido a los materiales, equipos y otros elementos en este tiempo. Claramente estaba fallando el sistema de gestión. La práctica 5S es como “ducharse cada día”, implica realizar sesiones de 5 minutos por turno para valorar el progreso de las actividades. No se trata de establecer el uso de cartones rojos para “que otros me hagan las mejoras”. El operario debe tomar conciencia que es responsable de eliminar las tarjetas rojas, y mantener el orden logrado con estas campañas de orden y aseo. Pero este cambio exige liderazgo y un buen sistema de gestión, factores olvidados en un gran número de programas 5S.

En este “chat” con el directivo, pude apreciar que en su empresa no se ha logrado transferir las acciones de auto-control del orden y limpieza a los operarios. Son los facilitadotes (un directivo de otra área) los que llevan el peso del programa, me comentaba este directivo. Cada tres semanas el facilitador se reúne con el personal y revisa las tarjetas adheridas y el trabajo realizado por mantenimiento para eliminar algunas de las tarjetas. En este caso, el supervisor del área no es el responsable del programa 5S. Simplemente espera que “facilitador” convoque la reunión y participa como uno más del equipo. La verdadera labor del facilitador es servir de motivador y de apoyo emotivo del proceso, pero no debe realizar acciones operativas de las 5S. El liderazgo del jefe natural se debe ejercer y estimular. Son numerosos programas 5S que se pierden debido a la falta de una estrategia concreta par involucrar al equipo de supervisores como los responsables de la implantación del proceso 5S.

El más poderoso instrumento de trabajo de las 5S es la conversación. El diálogo genera compromiso, es por esto que en la práctica de las 5S se recomienda realizar sesiones de conversación (no más de 10 minutos) en cada turno. Para esto, es necesario contar con un tablón de gestión visual que apoye este tipo de trabajo. En alguna empresa internacional, realicé por encargo de la dirección corporativa, una auditoria externa de la práctica de las 5S, en varias plantas en diferentes países. En una de ellas tuve que adherir tarjetas rojas a los tablones 5S empleados. Eran tablones inútiles que ocupaban espacio crítico en la planta, las últimas fechas de actualización eran de por lo menos cuatro meses anteriores, estaban llenos de polvo y algunos de los gráficos no se podían ver. Eran tablones costosos, construidos con tablero de porcelana y los letreros construidos con la más alta tecnología láser. Sin embargo, durante el trabajo cotidiano no se empleaban como punto de encuentro, tampoco para el análisis de problemas, programación de actividades individuales o acciones grupales. Al preguntar la causa del abandono de los tablones, un supervisor comentó: “el estudiante en prácticas encargado de la actualización de los tableros finalizó el tiempo del contrato y no se ha remplazado”. Esta era una prueba adicional de la falta de liderazgo en la dirección media del programa.

“Las auditorias entre departamentos nos han creado conflictos y algunas personas detestan este programa”

En algunas empresas siguen algunas recomendaciones publicadas en los libros japoneses sobre la posibilidad de realizar auditorias cruzadas 5S (un departamento audita a otro). Este tipo de auditorias funcionan habitualmente en empresas. Sin embargo, en algunas empresas se presentan conflictos como el siguiente. La señora López directora de marketing de una empresa que fabrica productos de consumo, no quiere que se le audite su oficina, ya que frecuentemente se encuentra desordenada con las muestras de cajas de cartón del producto que le trae su proveedor. Existe una rivalidad muy intensa con la señora Rojas del departamento de control de calidad, encargada de auditar el área de marketing. La señora López manifiesta que no le gusta que le abran los cajones de su escritorio, “es un asunto muy personal y no se deben involucrar en mis cosas”.

Esta situación que me fue consultada en nuestro mail, muestra que se encuentra deteriorada la relación entre las dos damas directivas. La auditoría cruzada requiere una alta capacidad de autocrítica. Son numerosos los directivos que no están dispuestos a esto. Además, en mi opinión, creo que existe una práctica equivocada de este tipo de auditorias 5S. El auditor de otro departamento debe observar si el sistema 5S del área auditada funciona o no. Más que revisar si el cajón del escritorio está ordenado o pasar el trapo blanco sobre un armario para verificar si está limpio o no; el auditor debe revisar si el sistema de gestión 5S es operativo, si se actualiza la información de mejoras, si se dispone de un plan para eliminar elementos innecesarios, etc. En esta empresa las 5S están generando un grado de rivalidad negativo y malestar en las personas. Pero no es el programa en sí, sino la falta de táctica y visión sobre la forma de aplicar el proceso de gestión a las 5S. La empresa está formada por personas y este programa debe asumirse como un proceso de cambio y transformación cultural de la empresa. Es importante lograr una combinación entre las siguientes variables que promueven el cambio de la organización: liderazgo y organización, sistemas de gestión y procesos técnicos de mejora. 

Humberto Alvarez Laverde

Recomiendo leer: Motivation and Leadership at Work. Steers, Porter, Bigley. McGraw Hill - Series Management. 1996

halvarez@ceroaverias.com

Barcelona, España. 2004